Relatos de Kika : Bailando con peces, delfines y ballenas.

08.05.2017

Por Betina Inés Feldman - Embajadora Agrupación Niños de Luz

Después del tsunami y terremoto del 2010, salimos de gira para visitar a los damnificados. Fue un viaje maravilloso desde Constitución hasta Huentelolén. Hemos visitado personas que habían perdido todo y estaban en carpas, personas hospitalizadas, personas en albergues, en escuelas rurales, en centros de acogida.

    Una de las visitas que más me impactó fue la que realizamos en una escuelita mapuche con un grupo de 30 menores y sus apoderados. Nos habían informado de la escuela que había en ese grupo una niña que se la había llevado la ola, y no quería hablar del tema debido al trauma.

   Nunca me interesa saber quién es la personita que tiene el problema, dejo que mi intuición me guie.

   Al entrar a esa salita, llena de muchos ojitos y personas, respiré y comencé a contar mi historia así:..... "hola soy Kika y él es Toto. Y sabes Toto, hoy quiero contarles algo que me pasó. Anoche cuando el mar se salió, tuve la gran oportunidad de terminar muy adentro casi en el medio de ese mar... y sabes que Toto? me puse a bailar....

(y mientras decía esto: yo comencé a bailar)

"Y sabes Toto: bailé mucho, toda la noche, bailé con los peces, y delfines, y ballenas, y mucha agua"

Y Toto me dice: "en serio, Kika, ?? vas a ser muy famosa!!

"Si", le digo yo. "Además Toto, sabes por qué ?..... porque soy la UNICA que tuvo esa maravillosa experiencia "!!!

   Al mirar a todos esos ojitos que me observaban muy calladit@s, desde atrás veo que se para una preciosa nena. Y levanta su manito y dice: "no Kika, yo también estuve ahí".

Kika: "Noooo... imposible, yo no te vi"

Y ella me dice " pero si...."

Kika: " A ver, a dónde estabas que no te vi?"

Ella: " Estaba bailando como tú"... y se pone a bailar y reír y me cuenta que bailó con delfines, y ballenas y colores.

Kika y Toto les pidieron a todos que se levantasen a bailar como lo hacían Kika y la niña con las olas.

   En ese momento puedo observar lágrima en los ojos de sus padres, y de la psicóloga de la escuela. Fue una visita maravillosa, sanadora. La niña volvió a hablar, y a tener sesiones con la psicóloga, diciéndole que su amiga Kika también había bailado en ese mar con ella, y así pudo "sanar" su trauma.